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Woman

ELLIE BAMBER FOR ISSUE

Por Claudia Sáiz - febrero 1st, 2021

A sus 23 años, la actriz inglesa Ellie Bamber ha conseguido trabajar a las órdenes de Tom Ford y ahora muestra su talento en la nueva miniserie, inspirada en eventos reales, ‘The Serpent’.

La conocimos en la comedia de terror romántica ‘Orgullo, prejuicio y zombis’, donde interpretaba a una de las hermanas Bennet encargadas de combatir a un ejército de muertos-vivientes. Después, en ‘Animales nocturnos’, el thriller con sello Tom Ford, en el que interpretaba a la hija de Isla Fisher y Jake Gyllenhaal. Y, además, ha compartido protagonismo con estrellas de la talla de Keira Knightley o Morgan Freeman. Nacida hace 23 años en Surrey, Ellie Bamber (Gran Bretaña, 1997) reconoce que a los cuatro años ya actuaba delante de sus padres y que su sueño era ser actriz. Ahora vuelve a demostrar su talento en la miniserie ‘The Serpent’, la historia real de Charles Sobhraj, el asesino en serie que atacó a los viajeros occidentales en el camino hippie a través de India, Tailandia y Nepal, en la década de 1970, quien se convirtió en uno de los hombres más buscados de Interpol. Y la intérprete se mete en la piel de Angela Knippenberg, la mujer de Herman, el diplomático holandés responsable de capturarlo.

¿Aceptas que tus personajes te vuelvan la vida al revés?

Tanto no. Bueno, ya no tanto. A veces sueño mucho con ellos. Pero verme de pronto trabajando en un caso real, como ocurrió con ‘The Serpent’, y observar que algo creativo en lo que participas crece a tu alrededor, te remueve por dentro. Es algo que no ocurre con todos los papeles ni en todos los rodajes, pero cuando lo hace…

Interpretas a Angela Knippenberg, la mujer de Herman, el diplomático holandés responsable de capturar al asesino en serie Charles Sobhraj. ¿Cómo fue ese momento?

Creo que mi preparación fue diferente para este papel. He interpretado a gente real antes, pero nadie con quien haya tenido la suerte de hablar. Angela y yo hemos hablado algunas veces y hemos tenido conversaciones brillantes en la ONU, donde ella ahora trabaja en asuntos de desarme. Me dio muchos detalles de su vida anterior en Bangkok y después de los principales eventos de esta serie.

¿Te llevas algo de ella contigo?

Es una mujer increíble, muy inteligente, y para mí es uno de los únicos personajes que mantiene el sentido de sí misma en todo momento. Los Knippenberg son esa clase de héroes que no estaban predestinados a cumplir ese papel. No era su trabajo. No tenían que cazar a un asesino, sino ser embajadores. Pero les importaba y lo demostraron llevando a alguien ante la justicia.

Te has construido una carrera que va del cine comercial al indie, pasando por series de culto. ¿Tienes un plan definido o es puro instinto?

Sería ingenuo o pedante por mi parte decirte que soy muy consciente de lo que escojo. Este oficio no es así. Las oportunidades se presentan por el camino: las tomas o las dejas. Lo que sí intento es afinar mis decisiones, en lo que hago y en lo que dejo de hacer.

Si algo define tu carrera es tu capacidad para mantener los pies sobre la tierra.

Me parece fundamental ser pragmática. Nunca eres la única opción para un director. Jamás dudo de que hay otras 45 actrices idénticas, de la misma edad, con el mismo look y el mismo todo, que aspiran al mismo papel.

¿Qué te da tranquilidad?

Para mí, la mejor forma de concentrarse, de apagar el ruido, de desconectar, es dejar el teléfono en casa. Eso me calma.

¿Cuáles son tus prioridades ahora?

No quiero dejarme llevar por la ansiedad de tener que trabajar porque sí, como una autómata, ni por ganar dinero. Quiero crecer. Cuanto más trabajo, más cuenta me doy de todo lo que tengo que aprender. Soy muy inquieta. Siempre quiero ir por más.

¿Calmas esta ansiedad trabajando?

Sí, no lo puedo evitar. Parezco tranquila, pero bullo por dentro. Aunque intento ser menos silenciosa para no somatizar. ¡Mejor hacer un poco de ruido para estar más sana! Un profesor de voz me decía: ‘No te preocupes. Ocúpate’.

¿Qué te ha entregado ser actriz?

Una forma de entender la vida. Dedicarte a esto perfila tu modo de ser, porque estar en contacto con otros personajes y otras vidas, con otros imaginarios y sensibilidades, afecta tu manera de percibir lo que tienes alrededor. Además de quitarte todas las máscaras para ahondar en ti misma.

¿Serías capaz de abandonar la actuación?

Yo, que de niña quería ser algo relacionado con música, estoy enamorada de un oficio difícil e inestable. Tampoco sé si para toda la vida. Lo que sí tengo claro es que, de algún modo, siempre andaré enredada en el proceso de contar historias.

¿Cómo te ves en la actualidad?

¿Ahora mismo? Como una contadora de historias. Nuestra existencia está llena de giros que superan la imaginación del mejor guionista. Como sucede con las películas, con cada historia que vives naces de nuevo. Y la vives en compañía de otros que son como tú. Es una experiencia colectiva. Social. No somos más que exploradores de nosotros mismos.

¿Te consideras una luchadora?

Soy perseverante e inquieta. Me aplico la cultura del esfuerzo, la filosofía de no bajar la guardia. La vida está poniéndome por delante cosas preciosas. Por eso, siempre estoy estudiando: me siento responsable de corresponder profesionalmente.

Eres una lectora voraz. ¿De qué modo la literatura alimenta tu carrera como actriz?

Más de lo que imaginas.

¿Qué pides tú como lectora?

Se suele pensar que si lees es que no tienes nada que hacer. ¡Qué error! Como lectora busco autoridad: cuando te fijas en la primera página, casi de inmediato sabes si estás en buenas manos. La inteligencia es clave, tanto como la imaginación.

¿La creatividad es importante en tu día a día?

Es la esencia de lo que significa ser persona. Nuestras vidas son un proceso constante de decisiones creativas e improvisación. Es imposible adivinar el futuro; lo único que sabemos es que harán falta mucha imaginación e ingenio para transformarnos y que nos enfrentemos a los retos que se avecinan.

¿Crees que el empoderamiento femenino es algo real?

Me parece irreversible. Cada vez somos más conscientes de lo necesario que es. Pero uno debe tener total libertad de decir si quiere implicarse en una causa o no. Para generar pensamientos hay que saber sobre lo que se habla y, a veces, tengo la sensación de que se habla con cierta ligereza.

¿Cómo lo vives tú?

De una forma consciente. La unión entre nosotras es esencial, porque nos hemos creído eso de que somos nuestras propias enemigas. Y juntas sumamos.

Tus últimos personajes han tratado temas que tienen que ver con el universo femenino. ¿La ficción es un buen medio para remover conciencias?

Al final, como actriz, eres un canal para contar realidades. Creo que la ficción sí puede salvar o hacer mejor la existencia de las personas. A veces no somos conscientes de cómo llegamos a un espectador cuando ve la película y te da las gracias por abrirle un nuevo camino.

¿Cómo consigues apaciguar el ego?

Agarrándolo fuerte y con sentido del humor, aunque me cuesta imaginar que eso me pueda perturbar. No salvo vidas. No soy más que una actriz…

¿Dónde te ves dentro de siete años, cuando cumplas 30?

(Ríe a carcajadas). ¿Esto es una entrevista de trabajo? ¿Me vas a contratar? Pues mira, estaré en… ¿Tú lo sabes?

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