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MAURA RIVERA: EL PODER DEL BAILE

Roberto Torres - octubre 25th, 2021

Es viernes por la tarde. Maura Verónica Rivera Díaz tiene 10 años y está en el colegio. Es una alumna promedio, esforzada, y la típica que participa y sobresale en todas las presentaciones con unos ojos café gigantes y una sonrisa tallada a mano. Gimnasia, danza, teatro. Lo suyo es el baile, el movimiento como manera de expresar todo lo que le pasa y lo que siente. Cursa cuarto básico y en su casa hay un solo televisor. No les falta nada. Tampoco les sobra. Maura sueña con ser veterinaria o actriz. Como cada día deja la mochila, se instala en el living y pone la música de Juan Luis Guerra a todo volumen. Y baila, baila, baila.

Ahora es martes en la mañana, y con un café en la mano, después del shooting para ISSUE se emociona al recordar aquella época. “A esa edad mi papá me llevaba a clases de tenis con mi hermana todos los sábados. Supongo que soñaba con que alguna de las dos fuese tenista, pero yo no quería ir por ese lado. Me hubiera gustado que a esa edad me llevaran a clases de danza en lugar de intentar pegarle a una pelota, ¡porque no había caso! Iba sin ganas, absolutamente obligada, porque lo único que quería era bailar”, cuenta hoy la otrora estrella de ‘Rojo, fama contra fama’ y ‘Fiebre de baile’, entre otros programas de talentos.  Una mujer de 36 años que ha vivido en Rusia y Brasil junto a su marido, el exfutbolista Mark González, que cría dos hijos sin ayuda, porque en pandemia se acostumbró a hacer las cosas sola y a su manera, que ama los animales y que pronto cumplirá el gran sueño de abrir su propia academia, FAMS (Femenina, Actitud, Motivación, Seguridad), con el objetivo de empoderar a mujeres a través del baile. “Estábamos en cuarentena y con mi amiga Leticia Zamorano (también exbailarina de ‘Rojo’) empezamos a darle forma a este proyecto, que nació como algo realmente muy chico y poco pretencioso, pero que ahora se ha transformado en algo más grande. FAMS será una academia de danza por Zoom, pero apuntando a empoderar a las mujeres. Por eso también tendremos charlas motivacionales, clases de automaquillaje y distintos expertos que nos van a ayudar para que en tres semanas, que es lo que van a durar los talleres, el resultado sea algo más integral. Cualquiera puede bailar, da lo mismo la edad, la contextura física. El único requisito es tener ganas”, dice. Por el momento será solo con modalidad virtual, para poder llegar a más gente y a todo el país, pero no descarta tener un lugar físico en un futuro cercano.

La génesis de FAMS hay que buscarla en los inicios de su carrera. Maura reconoce que siempre fue un poco “vieja chica”, y que en la danza encontró su voz y también su poder. Pero el camino no fue fácil, y aunque siempre tuvo el cariño de la gente, hubo una época en que no lo pasó bien y recién ahora tiene ganas de contarlo: “Tenía 17 años en ‘Rojo, fama contra fama’, y como cualquier adolescente empecé a tener cambios físicos notorios. Pesaba 48 kilos y llegué a 54 kilos. Por primera vez me dijeron que tenía que bajar de peso, y fue muy en serio. No caí en un trastorno alimenticio, porque estaba segura de mí, pero me daba vergüenza comer delante de la gente y lo hacía a escondidas y con culpa. Para mí, el cuerpo jamás había sido un tema, pero en ese momento hubo como un clic. Es la primera vez que hablo de esto y lo hago porque no quiero que a nadie más le pase. Que no se normalice hablar del cuerpo de los demás. Yo sé que era otra época, pero me sentí súper insegura y con los años me enteré de que no había sido la única en recibir ese tipo de sugerencias, ni la única en sentir vergüenza”. Esta experiencia es, precisamente, el motor de sus proyectos actuales. “Yo creo que no hay nada más importante que aceptarse. Siempre vamos a tener algo que no nos gusta o molesta, pero eso tiene que cambiar. Tenemos que apoyarnos más. Nadie puede opinar sobre tu cuerpo y en FAMS vamos a darles herramientas a las mujeres para que descubran la mejor versión de sí mismas”.

Trabajo de equipo

Sus hijos Mark y Luciana heredaron el amor por los animales y el deporte. Estos meses se acostumbraron a compartir más tiempo con sus padres y ha sido una experiencia absolutamente positiva para toda la familia: “Nos repartimos las tareas. Mi mamá hacía todo, nunca tuvo ayuda. Y descubrí que soy más feliz haciendo las cosas yo, como a mí me gusta. No soy buena para cocinar, pero tengo la casa impecable. Nos organizamos y estamos de verdad 24/7 en función de los niños. Aspiro, limpio, barro. Mark lava la loza, pero no pasa el paño –ríe–, y todos hacemos las camas. Mi principal objetivo es que ellos estén bien y crezcan seguros de sí mismos. Es lo mejor que hicieron mis padres por mí, y lo mejor que uno puede hacer por sus hijos. Es mucho más importante preocuparse de la autoestima, de la salud, que de las cosas materiales”, dice Maura, que además está trabajando en el desarrollo de una línea de suplementos 100% naturales e, incluso, tiene un nuevo hobbie: pintar chaquetas de jeans en el minitaller que armó en su casa.

No sigue tendencias, aunque le gusta verse bien. “Cuando me definen como modelo me río, porque siempre he sido bailarina. En general, prefiero ropa cómoda y las zapatillas Uno de Skechers”. Se define como una mujer de carácter fuerte, de esas que dicen la verdad, aunque duela. “Soy sagitario, súper aventurera e independiente. Pero ahora me complico por cosas que antes no me preocupaban, como el colegio de los niños, sus amigos, la familia. A Mark le habían ofrecido participar en un programa en Miami justo antes de que empezara la pandemia y finalmente no se concretó. Pero es una puerta que está siempre abierta”.

TEXTO: Vanina Rosenthal 

FOTOGRAFÍAS: Jaime Arrau

DIRECCIÓN CREATIVA: Roberto Torres

PRODUCCIÓN DE MODA: Stephan Lorca 

BEAUTY: Ale del Sante para Armani Beauty, Kérastase y Asia Skincare

ASISTENTE BEAUTY: Vanesa Pérez 

 

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