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SWISS MADE

Roberto Torres - December 16th, 2020

Un lugar único en la industria relojera de alta gama es el que ocupa la suiza Raymond Weil. Con la música como inspiración, cada una de sus piezas es creada bajo el constante ritmo de la excelencia, la creatividad y la precisión. Una suma de elementos que resultan en relojes con gran capacidad de emocionar, de tradición artesanal y colmados de la excepcionalidad del saber hacer.

Por Pía Schleede Fotografías gentileza Raymond Weil.

En 1976, en medio de la crisis de la industria relojera, Raymond Weil decidió fundar su propia empresa y convertir su visión de lo que debería ser la relojería suiza en piezas reales, que vendrían a dar un giro a la industria. La compañía, asentada en Ginebra, se impondría de manera rápida como uno de los referentes de las casas relojeras, con su sello propio y bases sólidas fundadas en la pasión de un proyecto familiar. Los relojes tradicionales nos brindan emociones y sentimientos únicos, resultan un bien preciado y un tesoro que se transmite de generación en generación, y esa consigna está alojada en el espíritu de la firma desde hace más de 40 años.

Detrás de esta marca hay una inspiración clara que predica en cada producto que emerge desde su manufactura, se trata de la música y la fuerza de un arte universal. La música forma parte del ADN de Raymond Weil desde los inicios, porque su fundador era un apasionado de ella. Desde las primeras piezas de relojería sería el gran referente, y esto se reflejó en los títulos de las colecciones, cuando ya en 1983 se lanzó Amadeus, que lleva el nombre del compositor clásico austríaco Mozart. Tal hecho se convertiría en un rasgo distintivo de la identidad de la marca y pronto vendrían más; Fidelio, que tiene el nombre de la única ópera de Beethoven. Así se fue dando forma a la personalidad de la marca. Por su parte, Toccata fue parte de la colección femenina y el emblemático Othello, una combinación de tecnología de vanguardia y diseño refinado con sus relojes ultrafinos, creada en 1986 para celebrar el décimo aniversario de la casa.

 

A principios de los 90 la marca dio un nuevo paso con el lanzamiento de la colección Parsifal, una mezcla de complicaciones, materiales nobles, acabados meticulosos y diseños innovadores. Luego vinieron Tango, Tradition y en 1994 la campaña que retrataba bailarines en el aire y que erigió aún más esta identificación tan especial.

En 2006, con motivo del 30 aniversario de la marca, se incorporó la tercera generación familiar, asegurando con esto la continuidad, el equilibrio, la estabilidad y la durabilidad de una firma fundada como un proyecto conjunto. Dispuestos a aportar su propia visión y saber hacer, se centraron en el desarrollo de colecciones contemporáneas y tecnológicamente evolucionadas que se convertirían en grandes éxitos. El Nabucco, exclusivamente masculino y de alta tecnología, es la primera colección que lleva una imponente caja de 46 mm y resistencia al agua de 200 metros integrando, al mismo tiempo, la sofisticación de la fibra de carbono. Luego, un cronógrafo de fracción de segundo con indicador de reserva de marcha se instaló en el Nabucco Cuore Caldo, una edición limitada exclusiva de 500 piezas. Freelancer trajo consigo una innovación en la historia de la marca, la creación de una gama mecánica de relojes para mujer. Un año después, Maestro Phase de Lune sería la primera complicación de la fase lunar en un mecanismo automático, y el Maestro Phase de Lune Semainier con complicaciones como fecha, día, mes, número de semana y fase lunar añadidos a un movimiento automático, que generan una reserva de marcha de 42 horas.

Además de la precisión, la elección de materiales de calidad, la seriedad, la nobleza y la alta tecnología, como principales valores, la firma utiliza los estándares más exigentes de una filosofía que cuenta con la codiciada marca de garantía ‘Swiss made’, en la que priman la belleza y la estética de las piezas. Y es que Raymond Weil goza de reconocimiento mundial, con presencia en 90 países y más de 3.500 puntos de venta. Si hay algo que la diferencia es ser una de las pocas marcas familiares e independientes en la industria relojera suiza. Es la familia quien la opera en todo el mundo. Ellos han sabido adaptarse a los nuevos tiempos, pero sin olvidar la tradición, el saber hacer y la artesanía relojera. La marca aporta a la relojería habilidades y experiencia adquiridas en Suiza durante siglos.

La de Raymond Weil es una historia de larga data, donde sólidas alianzas con lugares icónicos, como el Royal Albert y organizaciones benéficas –VH1 Save The Music Foundation, ACMF y Nordoff Robbins–, persiguen robustecer el ADN de la firma y seguir inspirándose en ese espíritu que los vio nacer y en el que tanto trabajó su fundador. La campaña de la serie Music Icons, celebrando a artistas como Frank Sinatra, Gibson, Sennheiser, Nicola Benedetti, Fab Four, The Beatles, Buddy Holly y el icónico David Bowie, son otro símbolo de la inspiración, la creatividad y, sobre todo, la innovación con que Raymond Weil enaltece la excelencia de la relojería, manteniéndose fiel al imperativo de su lema: Precision Movements.

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